Fecha de actualización: Martes 5 de mayo de 2020
Al estudiar los riesgos ergonómicos y psicosociales, nos encontramos con una referencia constante a la fatiga, en sus distintas modalidades –física, mental, emocional, sensorial-.
Ésta se hace presente bien como desencadenante de dificultades, lesiones o enfermedades o bien como consecuencia de ellas, y va ligada habitualmente al esfuerzo, puntual o sostenido. La fatiga es un indicador de que algo debe ser atendido, bien en nosotros, bien en las condiciones de trabajo o en su organización.
Las consecuencias de no hacerlo pueden repercutir en nuestra salud y bienestar y en la de otros; en la capacidad y eficiencia productivas; en los costes sociales y económicos. Con el cansancio llegan los errores -nos equivocamos más- y, en ocasiones, los accidentes. En el ámbito laboral también está relacionada con la desmotivación, el aumento del absentismo y la rotación en los puestos de trabajo.
En el siguiente enlace se puede consultar en este sentido una guía sobre la Fatiga Laboral: Conceptos y Prevención, que aborda entre otros aspectos la fatiga física, mental, la actividad, la motivación, el absentismo, las condiciones de trabajo que influyen en la aparición de la fatiga, las consecuencias de la fatiga y su prevención.
Universidad Complutense de Madrid
Última visita: 05/05/20