Fecha de actualización: Jueves 13 de junio de 2019
El síndrome de «burn out» es silencioso pero implacable a lo largo de los años. Un trastorno prácticamente desconocido en el mundo laboral. Aunque las cosas pueden cambiar a partir de ahora, ya que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido recientemente esa dolencia como una enfermedad profesional, lo que entrará en vigor en 2022.
En el peor de los casos puede estar detrás de patologías tan graves como un infarto de miocardio y de dolencias más leves como jaquecas diarias. Incluso puede llegar a incapacitar de forma permanente y absoluta a una persona para desarrollar cualquier tipo de trabajo, como reconoció a una profesora el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, o le ocurrió también a una matrona en Las Palmas de Gran Canarias.
Éstas son algunas de las consecuencias más serias en las que deriva el síndrome de «burn out» o de «estar quemado» en el trabajo. Pero quizá sea cuando las heridas arañan las emociones y el alma los males más incisivos. La falta de entusiasmo, o sumergirse en la tristeza más absoluta, o en la indiferencia hacia los demás, o desestimarnos a nosotros mismos, o estar insatisfecho continuamente o tener pensamientos negativos... son emociones que pueden arruinar la vida de cualquier trabajador.
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Última visita: 13/06/19