Fecha de actualización: Martes 29 de julio de 2025
El cuerpo desincronizado: consecuencias fisiológicas
El trabajo nocturno, definido legalmente como aquel que se desarrolla entre las 22:00 y las 6:00 horas (art. 36.1 del Estatuto de los Trabajadores, Real Decreto Legislativo 2/2015), altera de forma significativa los ritmos biológicos naturales, como señalan tanto la NTP 260 como la NTP 455 del INSST. Esta desincronización con los ciclos circadianos afecta funciones básicas como el sueño, la digestión y la regulación hormonal, generando una predisposición permanente a la fatiga y al deterioro de la salud.
El llamado síndrome del trabajador nocturno se caracteriza por la aparición conjunta de trastornos del sueño, fatiga crónica, molestias digestivas, cefaleas o irritabilidad.
Las personas que trabajan de noche suelen presentar astenia matutina, cefaleas, irritabilidad, dificultades para concentrarse y pérdida del apetito, entre otros síntomas que impactan directamente en su rendimiento y su calidad de vida.
Además, el trabajo a turnos dificulta la recuperación completa durante el descanso diurno, que nunca alcanza la profundidad y beneficios del sueño nocturno. A medio plazo, esta situación puede derivar en problemas cardiovasculares, trastornos metabólicos, envejecimiento prematuro y deterioro del sistema inmunitario.
Durante la noche disminuyen parámetros clave como la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca o la presión arterial, lo que explica la mayor dificultad de concentración y el menor rendimiento entre las 3 y las 6 de la madrugada
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Última visita: 29/07/2025