Fecha de actualización: Lunes 13 de octubre de 2025
Riesgos laborales con impacto cardíaco
Tal y como recoge la NTP 1191 del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, existen múltiples factores laborales que pueden dañar el corazón. La exposición a agentes químicos como monóxido de carbono, disolventes halogenados o plomo está relacionada con arritmias, hipertensión o isquemias. El ruido, el frío o las vibraciones también actúan como agresores físicos, especialmente en personas con patología previa.
Además, el estrés laboral crónico, las largas jornadas, el trabajo a turnos o la falta de autonomía son condiciones psicosociales que elevan claramente el riesgo de cardiopatía isquémica, según demuestran numerosos estudios. A ello se suma el sedentarismo prolongado, que puede llegar a duplicar el riesgo cardiovascular si no se equilibra con actividad física regular.
De la prevención a la acción: cómo actuar desde la empresa
La gestión de la salud cardiovascular en el entorno laboral debe combinar la prevención de riesgos con la promoción de hábitos saludables. Las estrategias efectivas son integrales: desde rediseñar puestos para evitar posturas prolongadas, hasta establecer pausas activas, facilitar el acceso a opciones de alimentación equilibrada o crear espacios para el ejercicio físico.
Las intervenciones también deben incluir formación al personal, detección precoz de síntomas y protocolos de actuación ante emergencias cardíacas. Por ejemplo, la presencia de desfibriladores, la formación en RCP básica o la capacitación para reconocer signos de infarto pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
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Última visita: 13/10/2025