Fecha de actualización: Jueves 24 de julio de 2025
La presión constante por estar conectados, responder correos fuera de horario y adaptarse a múltiples plataformas tecnológicas puede provocar fatiga, ansiedad y una pérdida de bienestar que impacta directamente en la salud laboral.
Este fenómeno se define como un estado psicológico negativo relacionado con el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), o incluso con la expectativa de tener que utilizarlas, que aparece cuando la persona percibe un desajuste entre las demandas del entorno digital y los recursos disponibles para afrontarlas (Salanova, 2003, en NTP 730 del INSST).
En un contexto donde la digitalización avanza a gran velocidad, la prevención del tecnoestrés debe ser una prioridad en las políticas de salud laboral de cualquier organización. Establecer medidas como el protocolo de desconexión digital no es solo una recomendación: es una obligación legal.
Un riesgo laboral que no debe pasar desapercibido
El tecnoestrés hace referencia al estrés derivado del uso continuado y excesivo de las tecnologías digitales. Lejos de ser un mal menor, está asociado a consecuencias como irritabilidad, insomnio, dificultad de concentración y deterioro del clima laboral. Puede adoptar distintas formas, como la tecnoansiedad (miedo o tensión ante el uso de herramientas digitales), la tecnofatiga (agotamiento cognitivo por la sobreexposición a información) o incluso la tecnoadicción (uso compulsivo y constante de dispositivos, también fuera del horario laboral).
Como cualquier riesgo psicosocial, debe estar contemplado en la evaluación de riesgos laborales y abordado desde una estrategia preventiva.
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Última visita: 24/07/2025