Fecha de actualización: Martes 16 de abril de 2024
El entorno actual, altamente digitalizado, ha puesto de manifiesto una preocupación creciente sobre la capacidad de la población para mantener un enfoque sostenido en tareas que requieren concentración profunda, como el estudio, el trabajo o la resolución de problemas complejos. Así, la denominada «sociedad de la distracción», donde hay que hacer frente a constantes estímulos y demandas de atención, puede tener un efecto negativo sobre la capacidad de mantener el foco.
Las notificaciones constantes y la sobrecarga de información suponen una distracción frecuente en el día a día e interfieren con la realización de tareas. En este sentido, el estudio Cigna 360-Vitality muestra que el 26% de los españoles afirma tener dificultades para mantener la concentración como consecuencia del estrés. Y otros estudios resaltan que los profesionales con notificaciones activas tienen un peor rendimiento al cambiar de una actividad a otra constantemente. Y es que, cuantos más elementos distractores haya mientras se hace una tarea (redes sociales, correos, llamadas o televisión), menos tiempo se dedicas a lo que realmente es importante y más cuesta mantener la concentración. Esto se debe a que la sobreexposición a estímulos digitales puede afectar a la plasticidad cerebral y la habilidad para mantener la atención a largo plazo. Además, puede provocar cambios en el estado de ánimo, generando estrés, irritabilidad y frustración.
«Hay que tener en cuenta que la tecnología en sí misma no necesariamente reduce la capacidad de concentración; sin embargo, su uso inapropiado o excesivo puede contribuir a la disminución de la atención en las tareas que se realizan. A esto se suma que la necesidad de estar conectados constantemente produce una disminución de la capacidad por estar presentes. Antes utilizábamos cualquier espacio antes de entrar en una consulta o esperando al autobús para pensar, reflexionar y recordar ciertos aspectos de nuestra vida. En cambio, ahora es casi impensable imaginar esos «ratos muertos» sin estar mirando el móvil. Subirnos al coche sin encender el GPS y forzar nuestro cerebro a recordar una ruta puede ser beneficioso a nivel cognitivo y, a la larga, aumentar la concentración y el rendimiento, promoviendo así una relación más equilibrada y saludable con la tecnología.», así como señala Elena Luengo, directora de Innovación de Cigna Healthcare España.
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Última visita: 16/04/2024