Fecha de actualización: Martes 12 de mayo de 2020
Los fabricantes de automoción están tirando de ingenio para proteger a sus trabajadores y la producción en el nuevo arranque tras el parón debido al COVID-19. Quizá el ejemplo más significativo es el de la norteamericana Ford que está realizando pruebas con una pulsera anti-acercamiento.
El funcionamiento es sencillo. Se trata de unas pulseras que incorporan unos transmisores-receptores que vibran si quien las lleva se acerca a menos de 1,80 metros de otro de sus usuarios. Esto da tiempo de reacción al empleado para retomar la distancia de seguridad con respecto al resto de trabajadores. Los prototipos experimentales se están realizando gracias a doce trabajadores de una de sus plantas en Plymouth (Michigan, EEUU).
NIUS
Autor: David Arroyo Vargas
Última visita: 11/05/20