Fecha de actualización: Jueves 29 de noviembre de 2018
Carles Surià, ingeniero y consultor en biohabitabilidad, explica que entre los efectos más comunes de la contaminación ambiental que se originan en los espacios de trabajo se encuentran las fatigas, las jaquecas el estrés y el cansancio, y que dichas consecuencias disminuyen el rendimiento de cada empleado. Pero afirma que es posible aplicar medidas de prevención para que la salud de los trabajadores sufra menos, y se respiran y absorban dosis de tóxicos y radiaciones muy inferiores a los límites legales.
En los espacios de trabajo interior se pueden encontrar aditivos tóxicos que incrementan el cansancio en productos que contienen disolventes, plastificantes o ignífugos como moquetas, muebles, barnices o adhesivos. “Desgraciadamente no hay descripción de ingredientes en ellos y la distinción de las diferentes calidades de los productos en cuanto a toxicidad es laboriosa”, afirma Surià. En este aspecto, se recomienda reducir las superficies a encolar y utilizar fibras naturales”.
Al mismo tiempo, los materiales sintéticos y el ruido también contaminan: hay superficies que tienden a cargarse electrostáticamente, habitualmente de materiales sintéticos, que afectan críticamente el aire interior, pues levantan el polvo. En combinación con humedades bajas la problemática se incrementa y se potencian las alergias en el espacio de trabajo. El ruido, por su parte, afecta en el estrés. Bajantes de agua, aparatos electrónicos, maquinaria o incluso el ruido de las oficinas de al lado o del piso superior.
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Última visita: 03/12/18