Fecha de actualización: Viernes 30 de junio de 2023
La prevención de riesgos laborales comienza a tener en cuenta la perspectiva de género, pero aún queda camino por recorrer y las nuevas modalidades de trabajo, con el remoto a la cabeza, agudiza ciertos retos. La clave está en asumir la diferencia biológica.
“Las mujeres hemos querido ser hombres durante mucho tiempo en el terreno laboral y en el social. Vestirnos, hablar, movernos como ellos, tener su estilo de vida… Eso ha hecho mucho daño a nuestra salud”. Sonia Cienfuegos Gayo, responsable de Seguridad en la Circulación del Grupo FCC-Convensa y consultora de Cultura de Seguridad y Bienestar, no se anda con rodeos.
Cualquier visión de la prevención de riesgos laborales (PRL) queda incompleta si no se tiene en cuenta la realidad. Y esta es (y solo puede ser) diversa. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo establece que “los hombres y las mujeres no son iguales biológicamente hablando (diferencias de sexo) y las actividades profesionales que realizan, las condiciones de trabajo y la forma en que son tratados por la sociedad son distintas (diferencias de género)”.
Declaraciones como esta revelan el progreso de la perspectiva de género en la materia.
“Hemos avanzado mucho en los últimos años si nos fijamos en aquellas primeras pautas en seguridad e higiene que hacían referencia a limitar determinados trabajos para mujeres en estado de gestación”, recuerda “Mónica G. Ingelmo, manager de Beneficios, Administración HR y Salud Laboral en Orange España. “Estamos en la dirección correcta como sociedad, ya que cada vez tenemos más en cuenta los distintos factores que afectan a nuestra salud: conocemos mejor cómo afecta a cada género la exposición a determinados productos químicos, la prevalencia de determinadas enfermedades entre hombres y mujeres, las diferencias en salud emocional o el impacto de todas estas cuestiones en la actividad laboral”.
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Última visita: 30/06/2023