Fecha de actualización: Lunes 12 de diciembre de 2022
A menudo, en nuestro ambiente laboral oímos frases como “estoy sobrecargado de trabajo”, “siempre me lo ponen todo a mí”, “estoy harto de que no me valoren en este trabajo”, “me paso más horas en mi trabajo de las que debería y no respeto mis horarios...” “es que no sé decir no”. Estas afirmaciones suelen estar muy relacionadas con una ausencia de límites en el trabajo y es que establecerlos podría repercutir en numerosos aspectos de nuestra vida personal, familiar y profesional, aportándonos equilibrio y una mayor satisfacción. Así, por ejemplo, a nivel personal, vamos a encontrar que presentaremos una mayor satisfacción, confianza y bienestar emocional; a nivel familiar, se puede destacar una disminución de las disputas y una mejor conciliación; y, en el ámbito profesional, un mayor rendimiento laboral o una disminución del síndrome de burnout. Si nos cuesta poner límites, seguro que no sólo es en el ámbito laboral. Empezando por el trabajo, estas pueden ser algunas ideas útiles para empezar a poner límites:
Permítete establecer límites. Muchas veces nos resulta difícil poner límites, a veces porque consideramos que tenemos que ser perfectos, otras por miedo a que nos rechacen o por las repercusiones laborales que pudiera tener. En cualquier caso, el primer paso es darnos cuenta de que tenemos que ser más asertivos e identificar exactamente dónde necesitamos fijar límites, en las tareas, en los horarios, con algunas personas,... Tras esa fase de identificación, date permiso para tomar la iniciativa y decir no. El uso de técnicas de asertividad será necesario.
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Última visita: 12/12/2022