Fecha de actualización: Miércoles 29 de abril de 2020
Debemos ser conscientes de los efectos a largo plazo para la salud de todos los trabajadores.
Cabe esperar reducciones de personal, no sólo como consecuencia de la infección por el COVID-19, sino también a raíz de la tensión, la frustración y el aislamiento. También es previsible que se produzcan amplias desigualdades en materia de salud provocadas por la pandemia y la recesión económica.
La salud mental de los trabajadores del sector sanitario podría verse afectada adversamente como consecuencia de su elevada carga de trabajo durante la crisis. La salud metal de los profesionales que trabajan en oficinas podría padecer los efectos del aislamiento y de la cuarentena. Y, por último, la inseguridad laboral y la pérdida de ingresos podrían provocar problemas de salud mental a muchos trabajadores.
Por ello, los gobiernos deberían elaborar planes eficaces para reducir las desigualdades con respecto a la carga que conlleva la enfermedad, tanto a escala nacional como internacional según se indica en el siguiente artículo.
Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Autor: Lode Godderis, Departamento de Salud Pública y Cuidados Primarios, Bélgica
Última visita: 29/04/20