Fecha de actualización: Jueves 12 de marzo de 2026
En prevención de riesgos laborales, hablar de agotamiento extremo no es un ejercicio teórico. Es abordar un riesgo psicosocial que puede desencadenar consecuencias críticas. La Ley 31/1995 obliga a evaluar la carga de trabajo, el estrés, la fatiga y la organización temporal del trabajo. Cuando estos factores no se gestionan, el daño deja de ser progresivo para convertirse en abrupto. Y, en algunos casos, irreversible.
Exceso de horas, falta de descanso y presión sostenida: el triángulo del agotamiento laboral
El karoshi no ocurre de un día para otro. Es el resultado de una exposición prolongada a horas excesivas, presión continua por alcanzar objetivos, disponibilidad permanente y ausencia de pausas reales. La fatiga acumulada debilita el sistema cardiovascular, afecta al sistema inmunológico, altera el sueño y deteriora los mecanismos de autocontrol necesarios para mantener la seguridad en el puesto.
En sectores con alta carga mental, turnos rotativos o plazos ajustados, este deterioro puede traducirse en errores graves, accidentes severos o episodios médicos como ictus e infartos. La Organización Mundial de la Salud ya advierte que trabajar más de 55 horas semanales incrementa significativamente el riesgo de estos eventos.
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Última visita: 12/03/2026