Fecha de actualización: Jueves 6 de junio de 2024
Entre ellos se incluyen las emisiones de los motores diésel, que en su composición se encuentra un gran número de sustancias reconocidas como cancerígenas como el formaldehído, el benceno y los hidrocarburos aromáticos policíclicos.
Los efectos sobre la salud de los trabajadores pueden deberse a exposiciones a corto plazo, donde se pueden producir irritación de las vías respiratorias y de los ojos, dolor de cabeza, mareos, náuseas y síntomas de inflamación de las vías respiratorias, variables entre individuos y de carácter transitorio. Cuando se da una exposición a largo plazo (crónica), se pueden producir efectos más graves como inflamación pulmonar, exacerbación de la respuesta alérgica, afecciones cardiovasculares y cáncer de pulmón (IARC, 2013). Así mismo, la exposición a este agente puede agravar patologías previas de tipo cardiovascular o respiratorio.
En 1988, la IARC clasificó las emisiones de motores diésel como probablemente carcinógeno en humanos, en su grupo 2A. En 2012, tras revisarlos estudios más recientes, el mismo organismo concluyó que este agente químico es un agente cancerígeno para el ser humano, clasificándolo en el grupo 1, debido a la existencia de pruebas suficientes en humanos, es decir, en estudios epidemiológicos, que demuestran que la exposición está asociada con un mayor riesgo de cáncer de pulmón. También existen evidencias limitadas que relacionan la exposición a estas emisiones con una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de vejiga urinaria.
El tamaño de las partículas en suspensión es el que determina la manera de penetrar la partícula en el organismo, las de tamaño inferior a 10 µm son las determinadas como fracción respirable y en el caso de las emisiones, tiene un tamaño inferior a 0,1 µm, por lo que, en algunos casos, son capaces de atravesar epitelio y paredes vasculares llegando al torrente sanguíneo.
europreven.es
Última visita: 06/06/2024