Fecha de actualización: Martes 10 de diciembre de 2024
En la sociedad actual, el trabajo ocupa una parte significativa de la rutina diaria, lo que, en muchos casos, implica estar sentado delante del escritorio durante largos periodos de tiempo. Las jornadas interminables frente al ordenador y el sedentarismo fomentan dolores de espalda, de cuello o de muñecas, entre otros, que si no se corrigen, pueden derivar en trastornos musculoesqueléticos crónicos que pueden, incluso, requerir tratamiento médico.
Mantener una buena higiene postural se ha vuelto una necesidad para cuidar la salud física a largo plazo, especialmente dentro del entorno laboral. La ergonomía, cuyo objetivo es adaptar los espacios y herramientas de trabajo a las necesidades del cuerpo humano, es la medida preventiva fundamental para evitar lesiones musculoesqueléticas, tales como lumbalgia, tortícolis, tendinitis o el ‘codo de tenista’, entre otros trastornos. Este problema se vuelve aún más relevante al considerar que, según el estudio Cigna International Health, el 15% de los españoles no acude al médico o a un especialista a pesar de tener alguna dolencia que necesite atención médica. Y es que, según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), las malas posturas y el sedentarismo figuran entre las principales causas de los trastornos musculoesqueléticos (TME), que, a su vez, representan en torno al 70% de todas las enfermedades profesionales. Además, afectan a una gran parte de la población activa en España y representan uno de los mayores riesgos ergonómicos en el país. Pese a ser las más comunes, las dolencias musculoesqueléticas no son las únicas derivadas de una mala postura. No mantener una distancia correcta entre la silla y la pantalla puede ocasionar problemas de vista, provocando fatiga visual, visión borrosa, irritación en los ojos o, en algunos casos, mareos.
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Última visita: 10/12/2024