Fecha de actualización: Lunes 22 de junio de 2020
Aburrirse en el trabajo es muy común en profesiones donde el nivel de exigencia puede ser mínimo o tan solo se requiere una actitud presencial. Esto puede ocurrir en empleos de vigilancia o de seguridad, donde solo se requerrirá la acción del trabajador en circunstancias excepcionales en las que suceda un imprevisto, y cuya función consiste más en la atención constante que en el propio desarrollo de habilidades específicas. En estos casos el empleado tiene ya asimilado que su función consiste en que no ocurra nada.
Sin embargo, para aquellos trabajos que requieren una formación y, sobre todo, tienen un carácter creativo, el aburrimiento puede ser una gran fuente de frustración para el trabajador. Más incluso que la sobreactividad. En parte, porque las expectativas ante ciertas profesiones que se antojan como auténticos sueños son muy altas y es inevitable caer en la realidad y la consiguiente frustración.
El siguiente artícuo nos muestra cómo el hecho de pasar muchas horas sin tareas asignadas se vuelve desmoralizante y acaba generando una sensación de infraexigencia personal.
El Confidencial
Última visita: 22/06/20