Fecha de actualización: Jueves 25 de septiembre de 2025
El asesinato de Nuria López en la cocina de la prisión de Mas d’Enric a manos de un interno con el que trabaja, Ilulis Odriste, se perpetró sin que nadie hubiese evaluado el peligro que suponía trabajar con presos. La Inspección de Trabajo, después de su asesinato, concluyó que se había infringido gravemente la ley de riesgos laborales porque no se previno ni se formó debidamente a Nuria. En ningún momento se contempló cómo “minimizar el riesgo para terceros de la utilización de un cuchillo por parte de un interno (que en este caso, constituye un equipo de trabajo)”, señala el informe al que ha tenido acceso EL PAÍS. El organismo reprochó además que la empresa pública que contrató a Núria, el CIRE, no investigó lo ocurrido hasta “el requerimiento efectuado por Inspección de Trabajo”.
El crimen sin precedentes de Núria López, cometido el 13 de marzo de 2024 por un interno con en la que trabajaba, desató una crisis en el Departamento de Justicia y ahondó en la brecha abierta con los funcionarios de prisiones. El Departamento de Justicia, entonces dirigido por Gemma Ubasart, aseguró que carecieron de indicadores que permitiesen prever el desenlace. Odriste la asesinó en la cámara frigorífica, con un cuchillo de la propia cocina, y después se suicidó. La Inspección de Trabajo concluyó en junio de ese año que el crimen “se materializó sin que la empresa CIRE hubiese evaluado el riesgo de violencia interna, y, en consecuencia, no se adoptaban las medidas preventivas necesarias para garantizar la efectiva vigilancia de la integridad física” de Núria.
elpais.com
Última visita: 25/09/2025