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Conciliación: la familia como equipo. (15/09/2025)

Fecha de actualización: Lunes 15 de septiembre de 2025

A mí, de primeras, lo que me sale de las tripas es deciros “¡corred insensatos!”, como Gandalf a sus compañeros en “En el Señor de los anillos: la Comunidad del anillo” al enfrentarse al Balrog (ser de fuego y sombras) en la batalla del Abismo de Helm (para nosotros septiembre (porque lo tiene todo: fuego, sombras y abismo). El problema es ¿hacia dónde correr? No tenemos universos paralelos conocidos -deben estar donde el famoso metaverso- y tampoco poseemos el don de la “ubicuidad” –mira que a lo mejor hay que invertir en la investigación de este don en lugar de en la IA…-. En estos momentos tan, tan épico-realistas, por no decir surrealistas, las políticas de conciliación a veces se nos quedan cortas. En fin, que huir no es una opción y correr como pollos sin cabeza hacia ningún lugar, tampoco. ¿Y si estamos enfocando el problema en modo “cultura del héroe” con la presión y ansiedad del “yo puedo con todo”? ¿Y si nos enfrentamos a este “universo de locura” no solos, sino en equipo?

Empecemos por analizar qué necesitamos para que un equipo funcione bien, es decir, para lograr los objetivos sin dejar a nadie por el camino ni necesitar excesivos sacrificios personales. En mi opinión, no son muchos elementos, pero han de estar presentes en el equipo, en todos sus miembros y en la consciencia de la dirección:

1. Tener un mismo concepto de equipo y ver al equipo como un “ente en sí mismo”, comprendiendo que, además del referente oficial en el equipo, debe existir un liderazgo compartido. Esto no significa que la persona que tenga el cargo de responsable comparta sus responsabilidades o que todos actúen como “líderes” (esto es imposible y además innecesario), sino que el equipo actúa como organismo único y vivo en el que cada miembro lidera su función, su acción, su responsabilidad; significa entrar cuando toca, como en una orquesta o una banda de jazz, significa estar ahí cuando un miembro del equipo necesita al resto puntualmente para seguir, incluyendo al “líder oficial”. Para lograr implantar este concepto es necesaria la existencia de objetivos o metas de equipo, no solo individuales, y que además puedan ser recompensados; elementos que nos ayuden a trascender del narcisismo, a escapar del individualismo y del ego, pero también de una autoexigencia voraz y un perfeccionismo obsesivo que nos lleva a un estrés y ansiedad constante.

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Fuente:

observatoriorh.com
Última visita: 15/09/2025

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