Fecha de actualización: Domingo 20 de noviembre de 2016
Unos resultados que demuestran lo que nos es intuitivo, que la calidad de vida está relacionada con la esperanza de vida. Importante aspecto del que es imposible separar el entorno laboral.
El bienestar es una medida importante de la salud y la longevidad de una población, y representa un enfoque promisorio para la intervención médica, de acuerdo con un estudio reciente publicado en versión electrónica el 9 de noviembre en Health Affairs.[1]
"Cuando se trata de la esperanza de vida, pensamos mucho en la enfermedad", dijo a Medscape Noticias Médicas, la autora principal, la Dra. Anita Arora, MBA, de la Escuela de Medicina Yale, en New Haven, Connecticut (Estados Unidos). Sin embargo, "el bienestar, que capta nuestra salud física, mental y social en conjunto, también puede ser importante para el tiempo que vivimos las personas", dijo.
De acuerdo con los autores, la esperanza de vida varía sustancialmente entre los condados de Estados Unidos, y aunque factores como raza, pobreza y educación explican en parte estas diferencias, sigue siendo importante identificar otros factores contribuyentes. Por consiguiente, el concepto de bienestar de la población es una medida integral de factores a nivel individual y de la población que pueden afectar a la salud y la esperanza de vida de la población.
"Teníamos la hipótesis de que el bienestar estaba vinculado a la esperanza de vida, independientemente de los efectos de raza, pobreza y educación", manifestó la Dra. Arora.
Con esto en mente, obtuvieron información del Intercambio de Datos de Salud Global, analizando hallazgos del Índice de Bienestar Gallup-Healthways de 2010 a 2012, en 3092 condados estadounidenses. En esta encuesta telefónica representativa a nivel nacional, se evaluaron seis componentes principales del bienestar: salud física, salud emocional, conductas saludables, evaluación de la vida, acceso básico, y entorno de trabajo.
En general, las puntuaciones de bienestar para hombres y mujeres fluctuaron de 35,6 a 87,1 (media: 66,4; desviación estándar [DE] 4,2) y las esperanzas de vida en el condado fluctuaron de 72,6 años a 85,0 años para las mujeres, y 63,9 a 81,7 años para los hombres. Los condados con las esperanzas de vida más bajas estaban ubicados en el sur y tuvieron un porcentaje más alto de negros, menores niveles de formación educativa, y mayores tasas de pobreza, que los condados con esperanzas de vida mayores.
Sin embargo, los investigadores descubrieron que los condados con puntuaciones de bienestar más altas tuvieron mayor esperanza de vida: cada incremento de 1 DE en la puntuación de bienestar se relacionó con un incremento en la esperanza de vida de 1,9 años para las mujeres, y 2,6 años para los hombres.
Esta relación positiva persistió aun después que los investigadores efectuaron el ajuste con respecto a raza, pobreza y formación educativa, y el bienestar intervino parcialmente en las relaciones de estos factores con la esperanza de vida (p < 0,001).
Los autores también determinaron que los seis componentes de bienestar evaluados se relacionaron en grado significativo con la esperanza de vida. En concreto, el índice de salud física tuvo una relación más intensa: por cada incremento de 1 DE en la salud física, la esperanza de vida fue 2,0 años más alta para mujeres y 2,5 años más alta para hombres. Asimismo, por cada incremento de 1 DE en las conductas saludables, la esperanza de vida fue 1,8 más alta para mujeres y 2,2 años más alta para hombres. Y por cada incremento de 1 DE en el índice de acceso básico, la esperanza de vida fue 1,6 años más alta para mujeres y 2,2 años más alta para los hombres.
De acuerdo con la Dra. Arora, estos hallazgos tienen implicaciones importantes en el ejercicio clínico. En nuestro rol de médicos deberíamos tratar de comprender y mejorar el bienestar general de nuestros pacientes, no sólo porque podría ayudarlos a vivir más tiempo, sino también porque el bienestar en sí es una variable de salud importante", expresó.
Por tanto, añadió, los médicos deben aprender más sobre sus pacientes y las poblaciones donde viven. "Necesitamos preguntar a los pacientes si se sienten seguros en sus barrios, si les gusta dónde trabajan, si se sienten contentos o estresados, o si tienen acceso a alimentos saludables y a un lugar donde realizar ejercicio".
También resaltó la necesidad de que los médicos recomienden inversiones basadas en la población, que puedan respaldar y mejorar el bienestar de la sociedad. Por ejemplo, los médicos pueden alentar la construcción de tiendas de alimentos frescos y centros recreativos, y respaldar esfuerzos locales para reducir la violencia en los barrios, señaló.
"Dado que muchos componentes del bienestar no están determinados por el sistema de salud, sino por políticas sociales y económicas, necesitamos colaborar con los líderes civiles y las autoridades para mejorar el bienestar de nuestros pacientes", concluyó la Dra. Arora.
Referencias
Arora A, Spatz E, Herrin J, Riley C, y cols. Population Well-Being Measures Help Explain Geographic Disparities In Life Expectancy At The County Level. Health Aff (Millwood). 2016 Nov 1;35(11):2075-2082. Resumen
Medscape
Disponible en:
http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900931
Consultado el: 20/11/2016