Fecha de actualización: Domingo 19 de marzo de 2017
Angrois sigue vivo en la arena política, en el ámbito judicial, en los foros técnicos ferroviarios. Pero sobre todo sigue vivo en aquellos que sufrieron aquel terrible accidente, bien en primera persona o porque perdieron a algún ser querido. Más de tres años y medio después del accidente, cuando las víctimas empiezan a ver la luz al final del túnel judicial con la imputación de un cargo del ADIF, las heridas físicas van cicatrizando, pero la huella psicológica del descarrilamiento se hace más difícil de superar.