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Problemas de sueño y malos hábitos: estos son los efectos nocivos para la salud del trabajo a turnos. (21/09/2022)

Fecha de actualización: Miércoles 21 de septiembre de 2022

Más de tres millones y medio de asalariados trabajan a turnos en España, y alrededor de dos millones (el 10,6% de las personas ocupadas) lo hacen en turno de noche de forma ocasional (6%) o más de la mitad de los días laborables (4,6%), según datos del Instituto Nacional de Estadística de 2021. El trabajo por turnos, especialmente el de turno nocturno o el que incluye a este en la rotación, lleva tiempo marcado en rojo por las autoridades sanitarias. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) volvió a situar en 2019 al trabajo en turno de noche en el grupo de evidencia 2A de su clasificación de “probables carcinógenos para los humanos”. “¡Al mismo nivel que el tabaco!”, exclama al otro lado de la línea telefónica el doctor Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología y director del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia (IMIB-Arrixaca, CIBERFES), que considera que hay suficiente evidencia experimental en animales e indirecta en humanos que apoyan esta relación. Y no solo esta, ya que, como explica Madrid, la alteración de todos los ritmos biológicos de forma crónica que conlleva el trabajo a turnos tiene un impacto enorme sobre la salud: “Se exacerba la liberación de mediadores inflamatorios, disminuye la actividad del sistema inmunitario, tiene un efecto a nivel metabólico que puede llevar a estados de prediabetes, a mayores niveles de triglicéridos, a alternaciones cardiovasculares (hipertensión), a un mayor riesgo de sufrir infartos de miocardio e ictus, etc. En definitiva, agrava una gran variedad de patologías muy importantes”.

Esa afectación se mantiene a largo plazo, incluso tiempo después de haber dejado el trabajo a turnos. Así lo ha demostrado un estudio con ratones publicado recientemente en la revista científica Neurobiology of Sleep and Circadian Rhythms, cuyos resultados constatan que los efectos de los horarios de trabajo por turnos durante la edad adulta temprana (equivalente a los 18-24 años de edad humana) persisten hasta la mediana edad (55 a 60 años de edad) incluso después de que los roedores regresasen a un horario normal durante el período intermedio. “Hemos comprobado que la exposición a horarios de trabajo por turnos durante la adultez temprana exacerba los resultados del accidente cerebrovascular isquémico en la mediana edad, específicamente en las hembras. También que, incluso cuando los sujetos del estudio volvían un horario normal, los efectos en los ritmos de sueño y vigilia de la exposición temprana a los ciclos de trabajo por turnos persistieron de tal manera que en la mediana edad estos sujetos se despertaban más temprano y se activaban en el momento equivocado del día y la noche”, explica a EL PAÍS David J. Earnest, investigador principal y profesor del Texas A&M University Center for Biological Clocks Research.

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Fuente:

elpais.com
Última visita: 21/09/2022

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